“En el matrimonio lo principal no es amarse,
sino conocerse”.
Pablo Hevien
La noche que nos casamos
tan solo te puse “un pero”…
Aquella noche de ensueños
se me fue el pensamiento:
primero, un beso de celos,
luego, mi mano en tu pelo,
y acabé con un “te quiero”.
Y entre besos y un “te quiero”,
se me escapó un suspiro,
y entonces te puse el “pero”.
Yo soy currante y sincero
y marido sin secretos,
tengo sangre de respeto,
por tanto, un caballero.
Y como soy tan sincero,
no quiero ser un gallina
ni el pollito tomatero,
pero quiero ser el gallo